“Si no me riera, lloraría: un estudio cualitativo sobre las experiencias de humor en los adultos mayores: asociaciones con el género y el bienestar", se titula la investigación realizada por un equipo de la Facultad de Psicología de la Universidad de Aberystwyth. Los hallazgos de la institución galesa muestra la importancia que tiene que los adultos mayores interactúen con el humor. El trabajo parte de una idea clave: el humor no es una sola cosa.
No se trata únicamente de contar chistes o reír, sino de un fenómeno que combina procesos mentales, emociones y comportamientos. Tal como recoge el propio estudio, el humor puede entenderse como “todo aquello que las personas dicen o hacen que otros perciben como divertido y que tiende a hacerles reír, así como los procesos mentales implicados en crearlo y percibirlo”, cita el portal Muy Interesante la conclusión de los científicos.
¿Cómo se estudió?
Para explorar estas cuestiones, los investigadores recurrieron a una metodología cualitativa basada en entrevistas en profundidad. Participaron 20 personas de entre 60 y 85 años, procedentes principalmente del Reino Unido. Las conversaciones se grabaron, transcribieron y analizaron cuidadosamente para identificar patrones comunes y diferencias individuales .
Este enfoque permite captar matices que no aparecen en las encuestas tradicionales. A partir de este análisis, se identificaron seis grandes temas: la importancia del humor, su frecuencia, las formas de interacción, su aceptabilidad social, la presencia de estereotipos y sus posibles efectos negativos. Esta estructura muestra que el humor no es un elemento marginal, sino una dimensión central de la experiencia en la vejez.
Uno de los hallazgos más significativos aparece cuando se analiza cómo las personas mayores utilizan el humor en situaciones difíciles. Muchos participantes expresaron una idea recurrente: “si no me riera, lloraría”. Esta frase resume una función clave del humor como herramienta para afrontar situaciones de drama.
En las entrevistas, el humor aparece ligado a experiencias como problemas de salud, pérdida de seres queridos o cambios en la autonomía personal. No se trata de negar esas dificultades, sino de encontrar una forma de gestionarlas emocionalmente.
En algunos casos, el humor actúa como una válvula de escape; en otros, como una forma de tomar distancia. Las investigaciones futuras, señalan los expertos con optimismo, deberían emplear muestras más amplias y diversas, para explorar mejor el humor como indicador y posible intervención para mejorar el bienestar en la vejez.